11
Mayo

LOS PERROS SE ENAMORAN

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 Foto: ShutterStock

 ¿Crees que un gato o un perro, puede sentir ese amor pasional, mágico que algunas veces sentimos los humanos? Pues sí!

¡Los perros sienten igual, incluso se enamoran!

Los perros y gatos, se deprimen, se entusiasman, extrañan y hasta sonríen. Estudios realizados en el cerebro de varias especies, especialmente en los perros y gatos, revelan además que pueden enamorarse.

Ciencias como la etología que estudia el comportamiento animal y la neurobiología respaldan esta creencia popular. Y por si faltaran fundamentos, otras pruebas con animales domésticos aportan lo suyo: perros que se deprimen y que pueden llegar a morir luego de perder a un compañero amado.

Ejemplo de esto son los lobos, sus relaciones familiares son más fieles y piadosas que incluso las del ser humano. La manada se forma en torno a un lobo y una loba con sus cachorros, y adoptan estructuras nucleares, donde se protege a los miembros y se respetan, hacemos mención a los lobos pues todos los perros sin importar su aspecto o tamaño tienen al lobo como antepasado, por eso es que sienten y se comportan como ellos.

En una fascinante conferencia acerca de “Las emociones de los animales y porqué deben importarnos” ofrecida por el Dr. Marc Bekoff, doctor en etología y experto en conducta animal, afirmó que los animales tienen las mismas emociones que nosotros, pero las expresan de modo distinto. Los animales se enamoran, se ponen felices, muy tristes, lamentan la pérdida de un ser querido, celebran un reencuentro y además entienden nuestros sentimientos.

Un reciente estudio de la Universidad College encontró que determinados olores activan unas sustancias químicas llamadas feromonas presentes en todos los animales,  las cuales funcionan como señales de atracción o rechazo entre ellos. Estas feromonas tienen la capacidad de liberar una serie de hormonas, de sustancias químicas que, como la oxitocina o la dopamina, que son capaces de cambiar las conexiones de los miles de millones de circuitos eléctricos presentes en el cerebro. El estudio del “enamoramiento bioquímico” del ser humano tiene su reflejo, también, en el estudio del comportamiento amoroso de los animales  ya que  las feromonas, las oxitocinas y la dopamina no son exclusivas del ser humano, también están presentes en el organismo de numerosas especies del reino animal, desde las pequeñas hormigas, a los ratones, las mariposas, las aves, los gatos y los perros.

La prestigiosa revista “Journal of Comparative Psychology” ha publicado un reciente estudio en el que defiende que el perro siente hacia sus cuidadores un amor puro, incondicional y no basado en la recompensa. La respuesta de la mascota ante la presencia de “su persona” libera una serie de sustancias químicas que afecta a su sistema límbico, activa ciertas zonas de su corteza cerebral y consigue que se activen las hormonas relacionadas con el placer.

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